Luis Nishizawa Flores fue un artista que nació entre dos mundos México y Japón, pero vivió completamente entregado al arte, al paisaje, a la memoria y al pueblo. Su obra, vasta y silenciosa, habla con la fuerza del volcán y la suavidad de la tinta. Pintor, grabador, muralista, ceramista, maestro… fue un hombre que encontró en cada técnica un lenguaje distinto para decir lo mismo: que el arte nace del respeto, la contemplación y la honestidad.
Durante más de siete décadas, Nishizawa creó un universo visual donde convivieron el Popocatépetl, el Iztaccihuatl y en Nevado de Toluca, con el óleo, el temple y el sumi-e, las flores del altiplano con los símbolos del espíritu. Formó a generaciones de artistas y compartió su conocimiento con humildad y pasión, convencido de que el arte no debe guardarse, sino sembrarse.
Su legado vive en cada pincelada que dejó, en los muros que cuentan nuestra historia, en los talleres donde aún resuena su voz tranquila. Hoy, esta página es una ventana abierta a su mundo: un espacio para reencontrarse con su sensibilidad, su técnica y su profunda humanidad.
Bienvenidos al universo de Luis Nishizawa. Donde el arte respira con el alma.
A lo largo de su vida como Artista Plástico, Nishizawa utilizó y perfeccionó las siguientes técnicas:
Supo unir como pocos las tradiciones artísticas de Oriente y Occidente. A través del estudio profundo y respetuoso de técnicas japonesas como el Sumi-e y el Suiboku-ga.
Conozca sus etapas como Artista Plástico
Cada etapa, un trazo; cada año, un color… juntos forman el retrato de un hombre que convirtió su vida en arte.